sábado, 9 de abril de 2011

Cata a mujeriegas




Cante jondo cante jondo, una lágrima en el fondo, de una pupila morena que brilla como un puñal.

A ciegas y mujeriegas la cata de ayer; me impliqué en un asunto delicado y sensorial, el lado organoléptico ¿verdad? y femenino de una mañana que transcurrió entre vinos que se elaboraron con la intervención de la mujer.
Si me gasto tiempo, ganas, palabras sensibles y sentimientos pródigos es porque tengo que cumplir con mi naturaleza sibarita, aunque femenina, que se dispara, dispersa y se deja llevar por el sabor y poco más me emociona, poco más me hace sentir y expresar lo sentido. Es una necesidad mía, personal, relacionarlo todo con el olfato y el gusto. El gusto es todo mío, las consecuencias también.




Una secuencia de vinos elaborados y promocionados por la mujer se cató y se calificó, tengo todavía muy presentes y recientes términos como ¨cuerpo, intensidad, armonía, licoroso y complejo¨, vocablos que con facilidad describirían las calidades de esa mujer que siente para crear, y crea porque siente. Estar y sentarse entre mujeres tiene siempre algo místico, se percibe una complicidad extraña que a veces intimida. La ¨mise en bouche¨ del día fue el momento crítico donde se marcó la referencia común a la que los sentidos de mujer durante las tres fases de la cata se tenían que ajustar. Armonizar y coordinar un jurado femenino resulta tarea difícil y compleja. Cómo definir y encontrar la medida común, la porción justa de subjetivismo y de magia encasillarla en una ficha que adjudicará al final un premio a los mejores, entre tantos, vinos.




El reto de llegar a una observación común y, a pesar de todo, tan sujeta a los sentidos, cómo pedir a una mujer no desviarse y utilizar términos humanos para destacar la calidad, partiendo de la ausencia de los defectos. El lenguaje se tiene que domar lo justo, el proceso de la cata es una operación tan opuesta como adversa a la censura; sentimientos que se tienen que convertir en datos válidos, lo percibido se convierte en un valor y nosotras, las mujeres, durante ese tiempo de tregua sentimental, lucimos coherencia y sensibilidad comedida.
Nos impresionaron, intrigaron, decepcionaron y entusiasmaron muestras nacionales e internacionales, en esta edición se incluyeron vinos de Italia, Francia y Grecia y doy las gracias por haber catado a ciegas, es verdad, un vino griego que sin saber su procedencia en ese momento, obtuvo mi mejor puntuación. Tan sólo apelo a los recuerdos y al olfato, por eso mismo considero que la nariz es mi mejor arma contra el olvido. Me emociona profundamente el hecho de haber destacado entre tantos, un vino que nació donde yo nací, un producto cuyas cepas echaron raíces donde yo a diario arranco las mías.

Ser mujer, desde la ausencia de los defectos, es ser consciente del poder sugerente de la sensación, la sensibilidad femenina es un obstáculo más que se tiene que sobrellevar y a ser posible sobrepasar. Catar entre mujeres vinos hechos por mujeres termina siendo un alivio emocional, hablemos de una catarsis cálida que roza la limpidez y la transparencia. Y todo ello, a ciegas y a mujeriegas.







Organizamos
Alamesa, S.L. Consulting Gastro-Enológico convoca los PREMIOS VINO y MUJER 2011, Concurso de Calidad de vinos con intervención de mujer. Este concurso se desarrollará con asistencia de y con El Aula Abierta del Vino CIRCULO DEL VINO
Los PREMIOS VINO y MUJER 2011, tendrán lugar del 1 al 8 de abril, celebrándose el último día una VINOQUEDADA con las muestras no utilizadas del concurso. Esta noche en el Matadero a las 21:30, Madrid


2 comentarios:

J. M. dijo...

Bello cartel, bello texto.

Cuentos Al Vino dijo...

Gracias J.M.
Siempre un placer contar con tus comentarios. Y gracias por la paciencia.
Un abrazo