Una buena historia siempre se esconde detrás de un gran sabor, demostrando que ningún gusto pasado o presente es inocente.
La continuación, la permanencia y la evolución son Reyes tres que este año se demoraron en el camino, perdiendo el norte y algo la razón.
Al final, parece que uno de los tres se acordó y aunque tardó, llegó y me trajo un regalo que a continuación describo.
Quien diga que las ciencias, la constatación y la investigación son conceptos muy ajenos a nuestro caprichoso paladar, profundamente pienso que se confunde. Recuerdo mi infancia como si fuera una golosina rosa, delicada. Infancia exquisita pero tan amorfa, a la que fui saboreando mientras mi inquietud crecía o mientras mi inocencia paseaba por caminos cada vez más salados y picantes, corriendo a diario el peligro de convertirse en una conciencia antojadiza.
Quién soy y cómo soy; preguntas que nos atormentan, instantes antes de que esos Reyes tres nos traigan nuestro merecer, según logros propios, equivocaciones, culpas que nos pesan y con picardía nuestros deseos besan.
Una perspectiva me regalaron, una obra que abarca el rasgo para mi más esencial de toda mentalidad, cultura y persona. El gusto, sobre todo el gusto, es una ciencia que requiere, aparte de un apetito y ganas de comer, una investigación tan amplia y panorámica como la ciencia de la historia en sí. La política, la religión, la guerra y la paz, el comercio y la comercialización, el sentido de la visión general y muy global que recompone nuestros hábitos culinarios, reordenándolos en sus ingredientes básicos, esenciales y patentes.
Qué sentido tiene la nutrición científica y con qué motivo hablemos de la geopolítica del alimento, con toda la razón preguntarás, si cada uno somos un único sabor que produce y reproduce gustos que se siguen, se superan y se comparten.
Necesito por lo tanto justificar la procedencia de mi gusto del presente y del después, ya que mi inercia gastronómica, que gracias a mi dulce infancia heredé, la considero ya plenamente investigada.
Para tu información, la ¨Geopolítica del Gusto¨ me pondré a desmenuzar, desmigando mi procedencia, mis culpas y mis logros.
Para tu información, en los reyes nunca creeré pero sí insistiré en que detrás de cada historia hay siempre un gran sabor real, digno de Reyes y de cuentos.
Quién soy y cómo soy; preguntas que nos atormentan, instantes antes de que esos Reyes tres nos traigan nuestro merecer, según logros propios, equivocaciones, culpas que nos pesan y con picardía nuestros deseos besan.
Una perspectiva me regalaron, una obra que abarca el rasgo para mi más esencial de toda mentalidad, cultura y persona. El gusto, sobre todo el gusto, es una ciencia que requiere, aparte de un apetito y ganas de comer, una investigación tan amplia y panorámica como la ciencia de la historia en sí. La política, la religión, la guerra y la paz, el comercio y la comercialización, el sentido de la visión general y muy global que recompone nuestros hábitos culinarios, reordenándolos en sus ingredientes básicos, esenciales y patentes.
Qué sentido tiene la nutrición científica y con qué motivo hablemos de la geopolítica del alimento, con toda la razón preguntarás, si cada uno somos un único sabor que produce y reproduce gustos que se siguen, se superan y se comparten.
Necesito por lo tanto justificar la procedencia de mi gusto del presente y del después, ya que mi inercia gastronómica, que gracias a mi dulce infancia heredé, la considero ya plenamente investigada.
¿Quién me enseñó a comer?
¿Quién me obligó a pensar y saber cómo sentir mientras estoy comiendo?
¿Quién me guió y quién me hizo aprender a elegir entre texturas, colores, aromas y recuerdos?
¿Quién me hizo creer en los magos y los reyes cada vez que alguien me regala algo que deseo?
¿Quién me enseñó a saborear y cuándo fue la primera vez que un vino se me antojó, mientras perdía el norte y la razón?
¿Quién me obligó a pensar y saber cómo sentir mientras estoy comiendo?
¿Quién me guió y quién me hizo aprender a elegir entre texturas, colores, aromas y recuerdos?
¿Quién me hizo creer en los magos y los reyes cada vez que alguien me regala algo que deseo?
¿Quién me enseñó a saborear y cuándo fue la primera vez que un vino se me antojó, mientras perdía el norte y la razón?
Para tu información, la ¨Geopolítica del Gusto¨ me pondré a desmenuzar, desmigando mi procedencia, mis culpas y mis logros.
Para tu información, en los reyes nunca creeré pero sí insistiré en que detrás de cada historia hay siempre un gran sabor real, digno de Reyes y de cuentos.
Boudan, C. ¨Geopolítica del Gusto La Guerra Culinaria¨, (Trad. Marie-Anne Salaún) Ed. Trea




